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Vehículos corporativos

¿Sabrán los conductores de los vehículos corporativos que transportan la reputación de la empresa de un lado a otro? ¿sabrán los directivos que el comportamiento de sus conductores puede poner en peligro la reputación de su marca? ¿sabrán los otros conductores y consumidores de la marca apreciar o denostar el comportamiento de los vehículos corporativos?

No parece. La carretera es un mundo aparte, una dimensión donde solo cuenta ir rápido y demostrar el poder a través de la potencia y el tamaño del vehículo. A las leyes del tráfico habría que añadirles “las leyes de la carretera”.

Primera ley: todos los demás conductores son bobos.

Segunda ley: los que conducimos furgonetas, camiones somos los amos de la carretera porque estamos trabajando.

Tercera ley: no importa que llevemos la marca de la empresa dibujada en la cabina, nuestra misión no son las Relaciones Públicas. Tratamos de llegar cuanto antes y como sea.

Cuarta ley: mi comportamiento como conductor nada tiene que ver con la reputación de la empresa. Qué los demás no sean bobos y no tendré que hacer lo que hago.

Quinta ley: No protestes porque en una lucha de egos, yo tengo más.

¿Hay quejas en Atención al cliente por el comportamiento de los conductores de vehículos corporativos? ¿hay felicitaciones por su buen comportamiento?

Pues debería haber de las dos.